NOVENA A SAN JOSÉ MARÍA RUBIO, S.J.

Para comenzar: Ponerse en la presencia de Dios

DÍA 1.- Fin del hombre

El hombre es creado para alabar, honrar y servir a Dios nuestro Señor. De esta forma se salvará. Todo lo demás ha sido creado como ayuda para alcanzar este fin.

Lectura bíblica: Efesios 1, 3-14

Bendición y elección divina, filiación y predestinación.

Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendicioens espirituales y celestiales. El nos ha elegido en Cristo antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables a sus ojos. Por puro amor nos ha predestinado a ser sus hijos adoptivos, por medio de Jesucristo y conforme al beneplácito de su voluntad, para hacer resplandecer la gracia maravillosa que nos ha concedido por medio de su querido hijo.

Redención por Cristo y recapitulación en él.

El nos ha obtenido con su sangre la redención, el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que ha derramado sobre nosotros con una plenitud de sabiduría y de prudencia, dándonos a conocer el designio misterioso de su voluntad, según los planes que se propuso Cristo cuando se cumpliera el tiempo: recapitular todas las cosas en Cristo, las de los cielos y las de la tierra.

Judíos y pabanos constituidos en herederos.

En Cristo también hemos sido herederos, predestinados según el designio del que todo lo hace conforme a su libre voluntad, a fin de que nosotros, los que antes habíamos esperado en Cristo, seamos alabanza de su gloria; también vosotros los que habéis creido, habéis sido sellados con el Espíritu Santo prometido, el cual es garantía de nuestra herencia, para la plena liberación de Dios y alabanza de su gloria.

Petición

Señor, Tú conoces nuestras necesidades e intenciones, pero deseas que expresemos lo que necesitamos. Por eso, si es para tu mayor gloria, te pido ...

Oración

Padre de las misericordias, que hiciste al santo sacerdote José María Rubio ministro de la reconciliación y padre de los pobres, concédenos que, llenos del mismo espíritu, socorramos a los abandonados y manifestemos a todos tu caridad. Por nuetro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

DÍA 2.- El reencuentro con el Padre


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